Y justo cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa

sábado, 29 de septiembre de 2012

Agua para todos, pero no tanta



                                       AGUA PARA TODOS, ¡pero no tanta!

Llovía como si se fuera terminar el mundo. Torrencialmente sin que las alcantarillas de las calles tuvieran tiempo de tragar el agua que de las nubes caía. Hacía tiempo que no llovía de esa forma, y estábamos asustados. Estas lluvias supondrían inundaciones en muchos sitios. Y así ha sido y esto no es lo peor, pues han muerto 8 personas, entre las que se encuentran niños que iban con su abuelo al salir del colegio.
Aquí, zona seca por antonomasia, pidiendo agua de trasvases que no llega, cuando dice de llover es siempre igual, llueva a cántaros, mucho y con grnades infortunios. Vayan nuestras condolencias por las familias que han perdido a sus seres queridos y por aquellas a las que el agua ha dejado sin enseres, sin recuerdos, casi sin vida.

jueves, 27 de septiembre de 2012

No olvides nunca lo que vales

 

 

María conversaba con su abuela...-Abuela, ¿por qué soy tan desafortunada en el amor? Todas las historias acaban saliéndome mal. Voy a empezar a pensar que soy un bicho raro...
-¡No, cariño, de bicho raro, nada! Es sólo que los hombres son tontos y, a veces, dejan escapar a las mejores...
-Es que... ¡tenía tantas ilusiones puestas en lo nuestro! Pensaba que seríamos capaces de superar los obstáculos que teníamos en el camino –le decía con voz triste.

-Mira que te lo dije, que más sabe el diablo por viejo que por diablo... Y que esta historia te saldría cara... Pero esto era algo que tenías que vivir, que necesitabas vivir; porque te lo decía el corazón. Al fin y al cabo, todos sabemos que, por mucho que te dijeran “no te compliques la vida”, nadie escarmienta por cabeza ajena y que, en cualquier caso, todos tenemos derecho a equivocarnos.
-Nos queríamos. Aún me cuesta lograr entender que eso no fuera suficiente. ¿Tan difícil es intentar buscar la felicidad?
-Y seguramente te quería, mi amor, pero es probable que no lo suficiente. Los hombres son mucho más cobardes que nosotras. Normalmente, las mujeres tenemos mucho más claro que cuando hay que coger el toro por los cuernos, se coge y punto. En ese sentido, nos da mucho menos miedo afrontar situaciones complicadas y arriesgar, aunque perdamos. Le pudo más su cobardía y el miedo a arriesgarse y, al final, salir perdiendo y quedarse sin una cosa y sin otra.
-¡Me cuesta tanto dejar de pensar que es el hombre de mi vida! ¡Y, a la vez, me rebelo y me enfado conmigo misma por seguir pensándolo! Por seguir manteniendo en algún rincón de mi la idea de que algún día...
-¿El hombre de tu vida? El hombre de tu vida no será un príncipe azul, porque no existen. Está el príncipe Felipe, pero él ya se casó con Doña Leticia. El hombre de tu vida será el que te ame de verdad, el que sepa valorar bien todo el amor que tienes guardado para él. El hombre al que no le dé pavor enfrentarse a lo que sea y a quien sea con tal de que vuestro amor siga vivo y creciendo. El hombre que no tire la toalla ante el primer contratiempo. ¿De verdad sigues creyendo que era el hombre de tu vida? ¡El hombre de tu vida hubiera sido capaz de luchar por ti hasta la saciedad y no rendirse tan pronto!
María miraba a su abuela con lágrimas en los ojos. Sabía que, en el fondo, tenía razón, aunque escucharlo le doliera....
-¡No cometas el error de desperdiciar tu vida! Sabes, la experiencia me dice que “Nunca las dejan” (o casi nunca). Así que no puedes permitirte agarrarte a esa improbable esperanza. Si él quiere desperdiciar la oportunidad de ser feliz a tu lado y seguir con su vida gris, la que comparte con alguien a quien no ama de verdad, allá él... ya se arrepentirá algún día.. ¡Pero no cometas tú el mismo error, no dejes que el tiempo siga pasando y tú sigas estancada en el mismo sitio! ¡No se merece que hagas eso, y mucho menos, no te lo mereces tú, María!

-Lo sé. Si sé que tienes toda la razón del mundo, abuela. Pero saberlo no lo hace tarea fácil. A veces, creo que alguien ha puesto pegamento en las páginas de mi libro y que por eso no consigo pasar al siguiente capítulo.

-Probablemente, seas tú misma la que lo ha hecho sin querer, sin poder evitarlo. ¡Pero, créeme, acabarás consiguiéndolo! El pegamento acaba por secarse y dejar de pegar. Y cuando menos te lo esperes, te darás cuenta que las páginas se han ido despegando y que ya puedes pasar a la página siguiente.

-¡Eso espero! A veces, lo único que me apetece es quedarme acurrucada en la cama todo el día y olvidarme de todo y de todos. Estoy agotada. Sólo pretendo conseguir estar en paz conmigo misma. Y ahora no siento que lo esté.

-¡Lo estarás! Yo confío en tu fuerza para que lo consigas. Y entonces te darás cuenta que en el nuevo capítulo hay todo un mundo lleno de novedades y sorpresas. Y que lo que está por llegar, sola o acompañada, es mejor que lo que él te ofrecía. Porque te lo mereces. Y entonces ya no te dolerá haber cerrado ese capítulo. Y tampoco te dolerá recordarlo. Te quedarás con lo bueno y con lo que aprendiste con toda esta vivencia.

-¿Abuela, sabes una cosa?

-¿Qué, mi niña?

-¡Que te quiero! ¡Te quiero mucho!¡No lo olvides nunca!

-¡Y tú no olvides nunca lo que vales! ¡Yo sí que te quiero, mi princesa

martes, 25 de septiembre de 2012

La última pregunta


 

Durante el último curso en la escuela, el profesor  puso un examen. Leí rápidamente todas las preguntas, hasta que llegué a la ultima, que decía así: ¿Cuál es el nombre de la mujer que limpia la escuela? Seguramente era una broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años, pero... ¿cómo iba yo a saber su nombre? Entregué mi examen, dejando la última pregunta en blanco. Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si la última pregunta contaría para la nota del examen. Por supuesto, dijo el profesor. En vuestras vidas  conoceréis a  muchas personas. Todas son importantes. Todas merecen vuestra atención y cuidado, aunque solo os sonrían y digan: !Hola! Yo nunca olvidé esa lección.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Suicidio



A Moisés le parecía que no tenía ningún sentido seguir viviendo. Su vida había sido muy dura desde la muerte de su madre. Su padre tenía dos trabajos y parecía agotado y enfadado la mayor parte del tiempo. Cuando Moisés hablaba con él, los dos solían acabar a gritos.
Moisés se acababa de enterar de que había suspendido el examen de matemáticas, y temía el enfada y la decepción de su padre al recibir la noticia. Antes solía hablar sobre sus problemas con su novia —la única persona que parecía entenderle. Pero habían cortado la semana pasada, y ahora Moisés sentía que no tenía nadie a quien acudir.
Moisés sabía donde guardaba su padre las armas de fuego. Pero, cuando estaba cogiendo un arma tras abrir la puerta del armario, que estaba cerrada con llave, oyó a su hermana pequeña que acababa de llegar del colegio. No quería que fuera Sheila quien lo encontrara, de modo que dejó el arma en su sitio y se fue a ver la televisión con su hermana. Más tarde, cuando se dio cuenta de lo cerca que había estado de quitarse la vida, Moisés se horrorizó. Sacó fuerzas de flaqueza y reunió la valentía que necesitaba para hablar con su padre. Tras una larga conversación, Moisés se dio cuenta de lo mucho que le importaba a su padre. Lo único en lo que podía pensar era en que había estado a punto de tirarlo todo por la borda.

¿Qué lleva a la gente a suicidarse?  ¿Qué pasa por la cabeza de esas personas que un día lo ven todo tan negro que deciden acabar con su vida sin pensar en los seres queridos?

Animo para aquellos que se encuentren en esa situación. Buscad a quien os pueda escuchad y contadle vuestros pensamientos, vuestros sentimientos. Pensad en quien más os quiere y en cuánto os van a echar de menos.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El pato enlatado

¿Qué pinta un pato en una lata? Pues muy sencillo.
Había una vez pato, muy pero que muy feo. Compró lotería y le tocó. Se fue lejos de su casa, de sus padres y de sus hermanos que siempre lo rechazaban por su fealdad. Hizo nuevos amigos, conoció a muchas patas y hacía lo que le venía en gana, como darse baños en aguas perfumadas en latas. El sabía que estas amistades eran por el interés de sus muchos millones pero no le importaba pues había conseguido lo que más quería, tener amigos y ser popular. Qué moraleja podemos sacar de este pequeño cuento:
"El dinero no da la felicidad, la compra hecha"

sábado, 22 de septiembre de 2012

Todo es pasajero

 
 
Pero al final, todo es pasajero. Como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.

(Tolkien)

viernes, 21 de septiembre de 2012

El peor de los pecados

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz.

Cumplida no fue su joven voluntad.
Mi mente se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.  

Jorge Luis Borges

martes, 18 de septiembre de 2012

El arte de olvidarse de uno mismo



Te quiero decir muchas cosas por medio de esta carta y sinceramente te las mereces... TU AMISTAD VALE MUCHO! Te quiero decir que si mañana dejo de existir, te observaré en el cielo, te cuidaré y, sobre todo, abogaré por aminorar tu sufrimiento. Te quiero decir que si dejas este mundo, Dios no lo quiera, te recordaré y siempre te voy a querer, cada noche hablaré contigo. Quiero que sepas que te quiero mucho y eso es algo muy importante para mí, ya que hay veces que uno cree que no es conveniente decirlo por cualquier razón. Sé que debí decirte antes cuánto te aprecio, pero si por alguna razón no nos volvemos a ver, te dejo esta nota para que sepas lo mucho que te quiero. Y si no alcanzaste a decírmelo y yo dejo de existir, no te preocupes, que por el simple hecho de nuestra amistad sabré que me aprecias. Recuerda que nunca sabemos cuándo dejamos de existir, por eso quiero decirte hoy con esto ¡Que te aprecio mucho!

domingo, 16 de septiembre de 2012

Memoria

Y la memoria es cruel, te recuerda que no hay nadie más. El tiempo no es más que una mentira si ella no vuelve a casa esta noche. Y tus sueños no serán tan buenos como lo solían ser. Cuando la persona que amas se ha ido.

jueves, 13 de septiembre de 2012

La semilla del recuerdo

Lo que nunca se olvida vive para siempre.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Casi Princesa

Había una vez una pequeña princesita. Vivía en un precioso castillo con su padre, el rey, su madre, la reina y sus hermanos, el príncipe y la princesa. El rey y la reina se llenaban de orgullo pues eran la primera monarquía que había existido nunca en ese pueblo, así que todos los habitantes los adoraban por ser la única, especial y la primera casa real que habían tenido.
Todos los miembros de la realeza eran realmente admirables, y destacaban por ser los únicos en esto, los primeros en aquello, por lo que se sentían realmente especiales. Bueno, todos excepto la pequeña princesita. Ella era la segunda princesa y cada día se esforzaba en encontrar cosas que la hicieran ser única y especial, ya que nunca sería la primera. Pero no había manera. No había nada que supiera hacer que no supiesen hacer alguno de sus hermanos o sus padres, no había nada que dijese que no hubieran dicho ya sus hermanos o sus padres, y, si a veces se le ocurría algo novedoso, siempre acababa metiendo la pata. Ella sólo deseaba ser tan maravillosamente diferente en algo como todos los de su familia pero, por más que lo intentaba, nunca lo conseguía. Era casi única, casi especial y casi la primera en algo. Por eso, en el reino, comenzaron a llamarla la princesita Casi.
La princesita estaba siempre triste pues sentía que no encajaba en el castillo ya que ella no destacaba por nada. Así que un día cogió sus cosas y se marchó a buscar la manera de poder ser única, especial y la primera en algo. Pasó muchos años vagando por el mundo y, en cada lugar que visitaba, aprendía algo nuevo.
- Aprendió a hacer los mejores y más grandes pasteles de chocolate.
- Aprendió a contar las historias más bellas.
- Aprendió a tejer con hilo de seda.
- Aprendió a hablar la lengua de los pájaros.
A pesar de todo lo que se esforzó durante esos años viajando, cuando volvió no consiguió sentirse única, especial y la primera pues, entre los ciudadanos ya había magníficos pasteleros, trovadores, costureras, encantadores de pájaros… nada de lo que ella había aprendido suponía novedad alguna en el reino.

La pequeña princesita perdió entonces la esperanza de ser única, especial y la primera en algo. Se sentía realmente triste pues no encajaba en ningún lugar del reino. Entonces decidió rendirse en su búsqueda y se internó en el bosque pues prefería estar sola. No sabía hacía donde ir, ya no había nada que pudiera hacer o aprender. Así que caminó sin rumbo durante tres días y tres noches hasta que llegó a un reino muy hermoso. Era diferente a todo lo que había visto antes y parecía acogedor así que decidió entrar.
BIENVENIDOS A UNICOLANDIA
“¡Vaya! - pensó – a ver qué me encuentro aquí.”
A medida que iba adentrándose por las calles, todos los habitantes la miraban con mucha curiosidad, ¿quién será?, ¿quién no será?, se decían unos a otros.
Todos se reunieron en la plaza del pueblo alrededor de ella y la observaban con atención. Entonces llegó el rey a darle la bienvenida. Y a continuación le contó la historia de Unicolandia, el primer país del mundo, algo que les hacía ser realmente especiales. Le contó también que, según las leyes que allí imperaban, cada uno de los habitantes debía ser único, especial y el primero en algo.
- Así que si quieres quedarte con nosotros tienes que ser única, especial y la primera en algo – le dijo el rey, mirándola con cara de curiosidad.
La princesita empezó a contarle todas las cosas que sabía hacer pero no había manera pues, en todas, ya había alguien del pueblo que lo hacía, antes que ella y mucho mejor.
- No se preocupen, me marcharé a otro lugar. Soy demasiado corriente para encajar aquí, en un país tan maravilloso.
Dijo la princesita alejándose cabizbaja.
- ¡Un momento! – gritó el viejo consejero real – ¿dices que no eres ni única, ni especial ni la primera en nada?
- Si, así es – contestó la princesita avergonzada.
- Te contaré algo – dijo el anciano – os contaré algo a todos. En tantos años que he vivido, y creedme que son bastantes, han pasado por Unicolandia muchas personas. Algunas eran únicas por algo pero no especiales ni las primeras. Otras eran realmente especiales pero no únicas ni las primeras. Y otras han sido las primeras en algo pero no eran únicas ni tenían nada de especial. En cuanto a ti, princesita, – continuó el anciano – tu no eres ninguna de las tres cosas. ¡Eres la primera persona en Unicolanda que no eres única ni especial!

- Lo que te convierte en una persona especial por ser la única y la primera en no ser única, ni especial y ni la primera en nada. Así pues, sé bienvenida a nuestro reino – le dijo el rey mientras le tendía la mano.

La princesita, loca de contenta, se quedó con ellos para siempre. En un reino dónde le resultaba muy fácil vivir pues sólo tenía que ser ella misma.



REFLEXIÓN:
De igual modo que nuestra Casi Princesa, vivimos buscando metas e ideales a veces inalcanzables. Nos gusta sentirnos diferentes pues eso nos hace creer que así nos querrán y que, si no tenemos nada especial, nadie nos mirará.
Si de algo podemos estar seguros es de que todos somos seres únicos e irrepetibles pues nunca, nunca, ha existido ni existirá nadie como tú. Disfruta de tu propia singularidad, acéptate y muéstrate a los demás tal y como eres. No te compares, no te escondas, permítete la libertad se ser TU. No te adornes con lo que los demás esperan de ti, no te adornes sin más con las últimas tendencias, no te adornes… eres un ser hermoso tal y como eres.
No hay mayor belleza que la frescura y la sencillez de ser como uno es.
“ERES COMO ERES
Intenta ser tu mismo, con todas tus fortalezas y debilidades.
Quien reposa en sí mismo puede expandirse hacia todas partes”
(Masaru Emoto, Los Mensajes del Agua)

jueves, 6 de septiembre de 2012

Entre el sol y la luna

Cuándo el sol comienza a decir adiós y una luna incipiente va apareciendo con ganas de darse un baño en las aguas cristalinas, antes de que las estrellas juguetoas hagan su aparición y le quiten protagonismo, Elena se acercar al mar y con el cosquilleo de las olas en sus pies mira hacia el horizonte. Las barcas ya han llegado a puerto y no quedan bañistas en la playa. Silenciosa observa el espectáculo de luz que se extiende ante sus ojos. Busca con la mirada perdida pero no lo encuentra. Su amado hoy tampoco vuelve.



martes, 4 de septiembre de 2012

El sueño azul

“Los cuentos me han ayudado a calmar mi hambre y mi sed. Son siempre mitades que nos transporta la tradición oral. Las otras mitades habitan en nuestra alma. Al unirse cada cuento con su interpretación, experimentamos una pequeña saciedad.” Alejandro Jodorowsky
Un día, viajando por un bosque luminoso, el viajero se detuvo. Se encendió una hoguerita, se preparaba una taza de té y reclinándose contra un árbol, se fumó una pipa. En alguna distancia se oía el murmullo de un arroyo y una brisa, suave como un aliento, movió las hojas de los árboles. El viajero sonrió. - “Bien”, pensaba “hasta aquí hemos llegado. Bonito paraje…” Y mientras fumó su pipa, reflexionó un poco sobre sus viajes anteriores. Había atravesado infiernos y desiertos de vastas extensiones, se había refrescado en oasis y disfrutado de bellas orillas, había volado alto en los cielos y buceado profundo en los mares, respirando oxígeno líquido. Había amado y había odiado, se había reído y llorado y así una larga, larga lista de vivencias y experiencias a las que siempre encontraba su opuesto. - “Y bien”, pensaba “¿ahora qué? ¿Adónde puedo ir donde no he estado ya? ¿Qué puedo hacer que no he hecho ya? No hay nada más que vivir que quedarme aquí sentado!” Y tal fue el impacto de su descubrimiento que una lágrima brotó de su ojo. Desde el suelo, donde había caído la lágrima, brotó una flor blanca de extraordinaria belleza y una fragancia exquisita. Con gracia dobló su largo tallo para darle un suave beso en la mejilla y le susurró: o - “Duerme, hermano mío, sueña, no hay nada que hacer” El viajero la contempló, maravillado y reconfortado y con una profunda exhalación cerró sus ojos. Y soñó. Soñó que escuchaba al Gran Silencio, al susurro del viento en los árboles, al sol que iluminaba cada hoja, a cada hierba que estaba brillando en luz plateada. Y cuanto más quietamente escuchaba, más se asemejaban el Gran Silencio y el silencio en su corazón y en su silencio no dejaban de murmurar - “Amor, Amor, Amor”. Quizás habían pasado minutos o quizás eones cuando apareció un delfín hecho de pura luz, nadando graciosamente en el aire. Le sonrió al viajero: o - “Ven, hermano mío, el viaje no se acaba aquí, seguiremos nadando por el océano infinito.” El viajero se inclinó profundamente ante el delfín, se salió de su vieja piel porque era demasiado pesada y brillando como su hermano, se alejaron dos delfines, chapoteando entre los arbustos. La hoguera se extinguió y la hierba creció sobre la pipa pero los árboles y los arroyos recuerdan y siguen murmurando la Gran Verdad a todo quien quiere escuchar. Kerstin Müller

lunes, 3 de septiembre de 2012